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[Afueras de Londres] Cabaña

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[Afueras de Londres] Cabaña

Mensaje por Agatha el Vie Dic 02, 2011 5:54 pm

Era un espacio abierto en las afueras de la ciudad de Londres, en Inglaterra. Una pequeña casa de familia en la cual la joven Agatha descansaba durante las noches y se alimentaba en los días. El matrimonio que allí vivía era muy amable, tanto la señora, que se encargaba de hacer las cosas de la casa, como el señor, que trabajaba vendiendo verduras en la ciudad, para poder llevar el alimento a su casa. Eran todos los días iguales, siempre se vivía lo mismo en ese lugar, pero Agatha no se cansaba. Había sido criada en un clima similar, sin mencionar que era una costumbre que en ella estaba, el adaptarse a toda clase de ambiente familiar. Por eso mismo le era tan cómodo vivir allí, porque además sabía que con esa gente, tenía muchos beneficios por el simple trabajo de ayudar a esas personas.

Era de noche ya, y el frío en esa zona era más notorio ya que era una llanura, con muy pocos árboles y casi ninguna edificación en un perímetro muy amplio. El frío viento provocaba que las cortinas blancas que cubrían la ventana, se elevaran en el aire y la habitación se enfriara de poco en poco. Eso fue lo que obligó a la muchacha de cabellos violáceos a despertar de su plácido sueño. Sus párpados se abrieron lentamente, dejando notar esos cansados y brillosos ojos verdes esmeralda. Parpadeó un par de veces y levantó la cabeza, notando que aún no había amanecido. Suspiró fastidiada un momento. No creía que fuera momento de seguir durmiendo. Algo la llamaba a despertar.

Agatha se sentó en la cama durante algunos segundos hasta que decidió ponerse en pie. Mirando hacia la puerta cerrada de su habitación, por alguna razón recordó las palabras de aquel muchacho que en vida le había dado tantas esperanzas. Alexander se presentó en su mente en ese instante, y pudo verse un evidente gesto de melancolía. Solía ocurrirle a menudo. Algo como eso le obligaba a ponerse de esa manera.

(– "Grecia… ¿Por qué ir a Grecia? Me pregunto cual habrá sido el deseo de Alexander... ¿Por qué querría que viaje tan lejos?" –)

Su mente era una mezcla de sentimientos y pensamientos inexplicables, que ni ella misma podía acomodar. Estaba en sí el extraño suceso que había presenciado, era armadura dorada y el brillo que provocó en ella, y además las palabras de su difunto amigo.

–Aishh… esto es tan confuso. No puede ser cierto… ¿Cómo voy a ser yo Athena? Eso es imposible… –

Murmuró mientras abría la puerta de la habitación para ir a la planta baja y notar que no había nadie despierto. Las luces estaban apagadas y el silencio inundaba la sala principal de la casita. La joven decidió salir al exterior para encontrarse con los sonidos de la naturaleza, los pájaros, los perros, el mismo viento resonando cerca de sus oídos. Todo estaba tan sereno que tenía deseos de quedarse allí hasta el amanecer.

La joven se sentó en el pasto húmedo por el rocío de la noche. Miró el cielo. Las estrellas eran algo que siempre le había llamado mucho la atención. En la noche las miraba… pensaba en ese infinito universo que se posaba sobre las cabezas de los seres en la tierra, aquel misterioso espacio cósmico que estaba mucho más allá del mismo cielo. Ella se preguntaba que sería de su vida ¿Seguiría viviendo todos los días de la misma manera? Quería cambiar todo eso, pero no se animaba. Creía estar tan bien con esa vida que le había tocado, que no era consciente de lo que pasaba en el mundo en ese momento. Ni siquiera lograba descubrir quién era ella en realidad.

Cerró los ojos dejándose llevar pos sus pensamientos, mientras sentía serena, como el viento frío acariciaba su blanquecina piel. Y ahí se quedó... disfrutando de lo que la naturaleza le brindaba a su alrededor.
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Re: [Afueras de Londres] Cabaña

Mensaje por Adara el Dom Dic 18, 2011 2:03 pm

De Grecia a Inglaterra era un tramo considerable, tanto por tierra como por mar. El Mar Egeo quedó atrás dando paso al famoso Támesis, por el que se rumoraba que sus aguas conducían directamente a la entrada al inframundo, leyenda que fue debida a la cantidad de monstruos marinos que ahí habitaban en la antigüedad, así como un sin número de accidentes de barcos griegos. Mirando esas oscuras aguas se preguntaba si en realidad la leyenda tendría algo de veracidad, y ese camino de agua conducía a las puertas del inframundo del dios Hades, ni siquiera él como santo dorado estaba seguro de eso, después de todo no pertenecía a la legendaria generación que se enfrentó al terrible dueño del inframundo hace tantos años.

El barco no tardó en atracar en tierra y fue hora de que los pasajeros abandonaran el navío. Esperó a que el primer tumulto de gente bajara por la rampilla, mientras se ajustaba el abrigo y los guantes, y tomaba el cofre de su armadura forrado de tela oscura. Cuando la fila se aligeró descendió por la rampilla y finalmente pisó suelo inglés, donde el aire calaba frío y algo húmedo en la noche, y a lo lejos el hermoso Big Beng sentenciaba la hora, casi media noche. Adara se quedó un rato considerable contemplando la lejana maravilla de la torre del reloj del palacio, era la primera vez que lo veía en vivo, y era mucho más impresionante –aún a esa distancia- de lo que había imaginado, e incluso, que en las ilustraciones que mostraban los libros de la casa de Acuario.

Tras salir dolorosa pero voluntariamente del efecto hipnotizante del Big Beng, se dispuso a iniciar la búsqueda, la razón por la que había hecho un viaje tan largo. Encontrar a la encarnación de Athena que era más que probable que aún no habría despertado, nada fácil porque el Patriarca solo había dado como pista la señal de que Sagitario había estado acompañándole: su armadura dorada. ¿Estaría con ella o se habría extraviado?, de esa pregunta tampoco existía una respuesta certera. Solo contaba con su instinto y quizás, con la corazonada que el Patriarca decía que le conduciría a la futura diosa.

Pero era tan ambiguo, las calles de Londres era muchas, demasiadas, parecían un laberinto, habían demasiados lugares por donde empezar y sin embargo también estaba la hora que no era la más apropiada para encontrar a nadie. Lo lógico sería pasar la noche en alguna posada u hotel muy humilde e iniciar por la mañana, cosa que desechó casi al instante, tenía la impresión de que no contaba con mucho tiempo, y lo mejor era darse prisa, ya habría tiempo para descansar.

El pisciano gastó alrededor de dos horas de camino por uno de los barrios londinenses más humildes, sin sentir nada muy especial hasta el momento en que sin proponérselo acabó en un extremo que apuntaba a las afueras de la ciudad. Iba a darse la media vuelta para volverse por sus mismos pasos hasta que una pequeña brisa nocturna acarició su rostro y le generó la clase de presentimientos que tiene un explorador cuando está muy cerca de encontrar aquello que busca con afán. Adara no era una persona muy instintiva, pero hasta él podía darse cuenta de que ese presentimiento era algo especial, y sería un craso error ignorarlo, ¿a eso se refería el Patriarca con tu corazón te guiará a Athena?

Sólo había una forma de averiguarlo, y se adentró por ese camino natural. A partir de allí ya no era exactamente dueño de sus pasos, estos eran guiados por la invisible fuerza de ese presentimiento, que no se esforzaría por descifrar, lo consideraba contraproducente si su búsqueda convenía a base de algo que iba más allá de la razón. Así llegó hasta los linderos de una casita apartada de la sociedad, bastante humilde, pero que en el césped que la rodeaba había una muchacha sentada, a esas horas tardías despierta y recibiendo el frío del sereno nocturno. Adara quizás empezaba a sentir lo mismo que el Sagitario cuando le conoció, una rara conexión que les vinculaba aunque no se hubieran visto ni conocido de nada. Entonces no había duda, esa definitivamente era…

Athena-sama… —habló el joven de cabellos turquesa, quien presa de la impresión por haber dado con la conexión demasiado rápido no supo cómo reaccionar al momento. Cada segundo se convencía más de que ella era la misma muchacha que cuidaba el caballero de Sagitario, solo hacía falta comprobarlo. —Siento si mi intromisión es repentina, y la hora no es la adecuada —se disculpó avanzando unos cortos pasos para quedar frente a la chica de cabellos lila, improvisó una corta reverencia—, pero yo, Adara de Piscis he venido desde el Santuario para que resida allí tomando el lugar que le corresponde, como diosa y protectora de la tierra.
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Re: [Afueras de Londres] Cabaña

Mensaje por Agatha el Miér Dic 21, 2011 5:10 pm

Abrí mis ojos cuando escuché la voz que un hombre hablando, no muy lejos de donde yo estaba. De hecho, estaba demasiado cerca de ese lugar. Mire a un lado lentamente y allí se encontraba quien se había dirigido a mí. Un tractivo muchacho de cabellos turquesa y largos, con un gesto serio en su rostro miraba a la joven, a quien se había dirigido como Athena. Los ojos de la muchacha se abrieron de par en par mostrando la grande sorpresa que se había llevado al escuchar eso. Él era Adara de Piscis, el guardián de la última casa del Santuario, allí a donde pretendía llevar a Agatha, que hasta ese momento dudaba de las palabras que aquel antiguo caballero de Sagitario le había dicho.

Agatha había escuchado historias, que hablaban acerca de Athena y los guardianes de los doce templos. Aquellos caballeros que portaban armaduras doradas y poseían un poder impresionante. Eso le hizo reaccionar a lo antes dicho por su amigo Alexander acerca de su destino, aunque la joven seguía algo confundida.

¿Tú también? –Preguntó algo angustiada, recordando a su amigo Alexander quien hacía ya un tiempo había dejado el mundo.– ¿Tú también crees lo mismo que Alexander?

En su rostro podía verse claramente la angustia que le había invadido en ese momento. Los ojos esmeralda de la joven se cristalizaron, estaba a punto de derramas lágrimas al recordar aquellas palabras de su viejo amigo.

Él… me dijo que yo era Athena, y tenía que sacrificar mi vida protegiendo a la humanidad… –dijo con el mismo tono de voz, bajando la vista por un momento para después fijarla en los ojos del pisciano nuevamente.– Estoy confundida. No sé si sea lo correcto.

Agatha estaba muy confundida, sin embargo en sus adentros, sentía que era lo correcto. Percibía algo extraño en ella, un presentimiento que sabía no podía ignorar. Entonces guardó silencio por un momento mirando al suelo nuevamente. Pasaron algunos segundos hasta que la joven volvió a reaccionar, entonces lentamente se levantó de los húmedos pastos y se limpió un poco su ropa, para mirar así al muchacho de cabellos turquesas.

Pero tengo que cumplir la promesa que le hice a él. Le dije que viajaría a Grecia y cumpliría con lo que él me pidió, tal vez… ese es mi destino. Esta bien, Adara… –dijo mostrando una sonrisa al fin.– Si es lo que tengo que hacer, te acompañaré al Santuario.

La muchacha no sabía cómo iba a seguir su vida a partir de ese momento, pero no podía negarse. Alguien más le pedía que viajara hasta las lejanías donde estaba el Santuario de Grecia y cumpliera su deber como protectora de la humanidad. Caminó hasta donde estaba el joven y se paró a su lado. Aunque no estuviese muy segura de lo que en verdad quería, probaría el viajar y alejarse de su vida cotidiana. Creía que era lo correcto sólo porque Alexander se lo había dicho hacía ya bastante tiempo.
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Re: [Afueras de Londres] Cabaña

Mensaje por Adara el Mar Ene 03, 2012 10:35 pm

¿Tú también?, ¿Tú también crees lo mismo que Alexander?

No fue la pregunta, sino el tono de angustia en la voz de la muchacha lo que hizo que Adara olvidara de repente su marcada educación protocolar y elevara la vista. Ahí no tenía a una diosa que fuera capaz de conducirlo a él y a sus camaradas, a todo el Santuario, a la victoria frente al nuevo mal que amenazaba a la humanidad; ahí estaba una jovencita como cualquier otra en la tierra que sentía miedo del destino bajo el que había nacido, naturalmente.

Digamos que el pisciano no era “malo” respecto a los temas personales, entender lo que otras personas sienten o falta de empatía, era más bien que no sabía a ciencia cierta cómo proceder en ese sentido, no sabía dar consejos ni mucho menos dar palabras reconfortantes, eso sin duda lo habría aprendido de ser una persona más abierta, y no siendo el caso, tenía un nudo en los labios que le frenaba si se le ocurría decir algo que no fuera a ser de ayuda.

¿Cómo decirle qué no tiene opción?, qué es su destino, qué si se niega terribles cosas podrían pasarle al mundo e incluso su misma vida podría correr peligro… ¿cómo decirle que lo correcto es afrontar su destino cuando está aterrada?, estos eran los pensamientos de Adara, reflejados en sus orbes oscurecidas por la baja iluminación, algo luchaba por salir de su garganta y no conseguía hacerse espacio en sus labios, hasta que esa presión se convirtió en un imperceptible suspiro al escuchar la decisión de la muchacha y ver especialmente su sonrisa, la cual consiguió reconfortante, y logró que esas palabras salieran solas…

No estará sola, se lo aseguro. Los 88 caballeros de las constelaciones estamos para apoyarla y protegerla, y velaremos por su seguridad así como la del mundo mismo —dijo al tiempo que hincaba una rodilla frente a la joven que se había colocado a su lado, estando frente a ella, ligeramente distanciado ya que hasta a ella temía tocar… —si se mantiene con nosotros, y nosotros estamos a su lado, no hay nada que debamos temer —esto lo añadió anexado a una pequeña sonrisa que no era muy habitual en él distante caballero.

Estoy seguro que el caballero de Sagitario estaría orgulloso y feliz de escucharle —se incorporó y tomó el cofre que había dejado a un lado en la hierba con un brazo, colocando la tira sujetadora en el hombro. —Dentro de unas horas amanecerá, tendrá tiempo para tomar sus pertenencias y partir antes del alba… —justo en ese momento la pregunta cruzó por su cabeza—Athena-sama, no quisiera entristecerla con la pregunta pero, ¿qué sucedió con la armadura de Sagitario?
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Re: [Afueras de Londres] Cabaña

Mensaje por Tenma el Miér Ene 04, 2012 12:03 pm

El firmamento se ponia cada vez mas oscuro, anunciando la llegada del amanecer, la constelación de Sagitario brillaba con mas fuerza que nunca, el espiritu de su nuevo portador hacia que la constelación que hasta ahora estaba casi a punto de extinguirse brillase como nueva. El joven Tenma buscaba desesperado a su amiga de la infancia, temiendo que algo le pasace, la basura de las calles volaba cuando el joven caballero pasaba a la velocidad de la luz.
Luego de un largo tiempo de busqueda, Tenma pudo sentir el cosmos de su amiga, y el cosmos de alguien mas, un cosmos que equivalia en poder a un caballero de oro, ¿Quien seria el que se encontraba al lado de su amiga que hacia tantos años que no veia? Entonces corrio en dirección de ese lugar, muy cansado y con hambre el joven aun seguia, impulsado por el deseo de reencontrarse con su amiga de la infancia.
Cuando al fin llego a la cabaña, tomo la perilla, la giro, suabemente abrio la puerta, y no pudo creer lo que vio... Aghata... y el caballero Dorado de Picis, Adara... El joven largo un par de lagrimas, entonces dijo:-Aghata... cuanto tiempo...-simplemente eso... nada mas ni nada menos.
En la cabeza del joven pasaban tantos recuerdos, momentos que en su vida fueron tan importantes para el, estaba muy feliz de volver a ver a su amiga, pero aun habia algo que el no sabia, ¿Porque Adara de Picis estaba junto con su amiga?, habia un pequeño detalle que se le escapo, el no sabia la verdadera identidad de su amiga, hasta ahora
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